
A la policía de Dallas en Estados Unidos, le robaron un vehículo que tenían habilitado especialmente para ser usado como señuelo para capturar a ladrones de automóviles. El automóvil estaba equipado con cámaras, control remoto para apagar de motor y un sistema de seguimiento. Aun así fue robado sin dejar rastros durante el fin de semana pasado. La policía no ha entregado la descripción del "señuelo" pues tienen la esperanza de recuperarlo y seguir usándolo en futuras operaciones.
Desgraciadamente, ese no es el único caso en que las fuerzas del orden han sido presa de los amigos de lo ajeno. En Washington D.C. le robaron su Crown Victoria negro al jefe de policía de la ciudad y nada menos que delante de su casa. En otro caso, el sheriff del condado de Boulder fue víctima del robo de su patrulla con perro policía incluido. Luego de detener a un conductor por exceso de velocidad, lo dejó esposado al asiento trasero de su patrulla. El sujeto logró zafarse y escapó. Claro que al menos fue capturado pronto y el perro estaba ileso.
Y no solo en Estados Unidos ocurren esas cosas. Arab News reportó el caso de un policía que al salir de su casa se encontró con que se vehículo de servicio ya no estaba. Debió caminar a la estación de policía a reportar el robo de su propia patrulla.
Quizás ya es tiempo de que los policías al igual que el resto de nosotros pongan más cuidado con sus vehículos. Ya vemos que ni las insignias ni las luces son suficientes para disuadir a los ladrones. No hay respeto.
[Artículo en inglés]



